Prometo renacer entre las ascuas cuando
la noche dibuje destellos imprecisos y las llamas apuren sus últimas
esperanzas. No existen las heridas, no existe el dolor, sólo hay imágenes envueltas
en rojo y pasión. Siento cómo el calor desaparece de mi cuerpo, percibo una
sensación placentera que no acierto a saber de dónde procede. Da igual.
Me siento vivo, feliz, trascendente, y
eso me colma de energía. Veo más fuegos, cánticos, alborozo. Escucho risas
contagiosas, besos sumergidos en la arena, brazos salpicando el agua. Palpitan
los corazones, mientras rompe el mar sobre la abarrotada orilla.
Es noche de luces centelleantes, luces
que se cobijan entre las sombras y los claroscuros. Noche de San Juan, la gran
noche. Sí, noche de San Juan. La más larga, la más festiva. Y al amanecer,
cumpliendo la promesa, renacido, me veréis partir con la sonrisa amplia, la
mirada sincera y el sueño aplazado. Y volverá el silencio.
* 3º Premio del VII Concurso de Microrrelatos Fogueres de Sant Joan Port D'Alacant 2020


