El Clásico Barcelona-Real Madrid lo ganó el conjunto
azulgrana por la mínima en resultado y en juego. Ya saben, 2-1. Y tras el
partido se desató la polémica. Las quejas madridistas se han extendido por todo
el arco nacional en los días siguientes y apuntaban con insistencia a la
ceguera arbitral. Se le reclaman dos penaltis, sobre todo el presunto de Mascherano
a Cristiano Ronaldo.
Pero más allá, si entramos en el análisis de los jugadores,
nos encontramos con una sombra llamada Messi. ¿Qué le pasa a Messi? cabe
preguntarse, como hacen miles de aficionados. El argentino tuvo una actuación
triste, discreta, insípida. No apareció apenas, no est
Así que el asunto ha generado debate. Fuera de Can Barça se
magnifica el problema, claro, cosa que de puertas adentro no parece existir. “No
me preocupa que Leo haga o no haga goles porque su aporte siempre es de suma
importancia. Ante el Real Madrid trabajó fenomenal para el equipo. Su presencia
es muy alentadora dentro del campo”. Son palabras de Tata Martino, el entrenador
azulgrana.
En un artículo de Rodolfo Chisleanschi en El País, aporta
una teoría. Escribe el periodista argentino: “¿Qué le puede estar pasando al
genio? Su carácter cerrado, casi hosco, y su boca callada dan escasas pistas al
respecto y obligan a analizar su psicología a partir de sus hechos y sus
humores. Pero también, y sobre todo, a partir de cómo ha ido construyendo su
carrera, una trayectoria casi sin baches en la que ha ido derribando mitos y
récords como quien tumba despreocupadamente castillitos en la arena... Para dar
con la solución más adelante: “Y aquí hemos llegado al punto clave. El próximo
reto de Lionel Messi tiene día, fecha y hasta hora determinada: 13 de julio de
2014 en Maracaná a las 16. La final del inminente Mundial es para el 10
del Barça la conquista del Olimpo definitivo. Porque es el título que le falta,
porque le instalaría definitivamente entre los grandes más grandes de la
historia. Nada excita la pasional mente de los argentinos más que la foto de su
capitán con la Copa del Mundo en el corazón mismo del fútbol brasileño. Y nadie
lo sabe más que el propio Messi. Hacia allí enfoca todos sus cañones esta
temporada. Por eso mide y medirá cada esfuerzo, cada sprint, cada
regate… El genio no está ni triste, ni incómodo. Solo que tiene la cabeza y el
objetivo en otra cosa. Olvídense de Messi”, sentencia.
Bajo este prisma, Leo aportará menos esta temporada a su
club, en beneficio de la Albiceleste. El Mundial como foco de atención. Es
posible y sería una lástima. Jugar con el freno de mano se nota. No creo que
esté al alcance ni siquiera de un genio como el argentino. El arte del
ilusionismo se maneja bien en los escenarios, no en los campos de fútbol. Si
Messi juega al ralentí, muchos saldrán perjudicados. Los aficionados, la
competición y el propio Barça. Esperemos que el argumento expuesto por Chisleanschi
no se ajuste por completo a la realidad. O que Messi lo reconsidere.
Necesitamos al mejor Leo durante toda la temporada.
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