Anoten unas fechas: del 4 al 11 de noviembre de 2013. Esos
días se celebra en Londres la Copa de Maestros. Un acontecimiento que reúne
cada año a los ocho mejores tenistas del curso. El magnífico escenario del O2
Arena acoge un torneo que pone el colofón a la temporada y sirve para
entronizar al mejor. Es un torneo que aprecian los jugadores, no sólo por la
cuantía de los premios. Su prestigio no se ha visto mermado a lo largo de
muchos años. El interés por acudir es evidente y eso conlleva una recta final
de alta tensión para conseguir el billete a Londres.
Este año no es una excepción. Incluso parece más emocionante
que en otras ocasiones. Una de las razones la aporta Roger Federer, cuya
presencia peligra seriamente. Algo inaudito. El suizo ha sido un clásico de
esta cita desde hace 12 años, pero los malos resultados de este curso le han
colocado en un aprieto. Ahora mismo, a 14 de octubre, ocupa el octavo puesto
del ranking, pero depende en exceso de sus actuaciones en Basilea y París-Berçy
-los torneos que le restan por disputar-
para confirmarse entre los ocho primeros. El jugador más laureado de la
Copa de Maestros –tiene seis títulos- puede verse fuera a sus 32 años, y sin
lesión de por medio. Es decir, por factores exclusivamente deportivos. La
decadencia se asoma a su cuerpo.
En estos momentos hay cuatro tenistas con la clasificación
certificada. Se trata de Rafa Nadal, Novak Djokovic, David Ferrer y Juan Martín
del Potro. Esto es, los cinco primeros del ranking, dado que Andy Murray ya ha confirmado
su ausencia por seguir la recuperación de su operación de espalda. A ellos
podemos sumar virtualmente, aunque no matemáticamente, a Tomas Berdych. Quedan
tres plazas, por las que se pelean a cara de perro cinco jugadores. Son
Stanislas Wawrinka, el mencionado Roger Federer, Jo-Wilfried Tsonga, Richard
Gasquet y Milos Raonic. El asunto está que arde. Se mueven en menos de 500
puntos y todo puede suceder. Dos de ellos se quedan sin viaje a Londres, eso
seguro. Tanto es el afán por estar en el fin de fiesta de la ATP que
Tsonga, Gasquet y Raonic están dispuestos a exprimirse al máximo con tal de
sumar puntos. Por eso juegan tambén esta semana los torneos de Viena, Moscú y
Estocolmo, respectivamente. Hay 250 puntos muy jugosos para el ganador.
La lucha por el número
1
Mientras esto se dirime, asistimos a otra batalla
encarnizada en la parte alta. Nada menos que la conquista del número 1, donde
Rafa Nadal y Novak Djokovic son los combatientes. La gira asiática ha
confirmado al serbio como dominador en los dos torneos chinos, reeditando
títulos, lo que le confirma como amenaza para la recuperación del escalón más
alto del tenis mundial. Djokovic ha superado el trauma del US Open que le
ocasionó el mallorquín y está dispuesto a morir matando. Un ejercicio de
autoridad al alcance sólo de los campeones. Él lo es. Nadal dispone de margen
–jugará Basilea y París-Berçy, como su oponente- al no defender puntos, pero el
duelo se presenta bellísimo.
Como bellísimo es que, por primera vez en la historia, haya
dos españoles entre los tres primeros de la clasificación mundial. Nadal, como
número 1, y David Ferrer como número 3. Un premio al esfuerzo y perseverancia
de ambos, amén de su indudable calidad tenística. El de Jávea, que se ha
aprovechado de la lesión de Murray, tiene más complicado mantener la posición,
pero puede hacerlo si mejora su rendimiento en Estocolmo, Basilea y
París-Berçy, donde defenderá el título del año pasado. Le está pesando la
temporada, pero la recompensa merece la pena. Por él no va a quedar.

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