El fútbol tiene sus propios códigos. Uno de ellos, sobre todo en España,
es cargarse al entrenador en cuanto las cosas van mal a un equipo. No hay
tradición de técnicos a medio-largo plazo. Si hay que prescindir de alguien, ahí
está el entrenador, que se lleva todas las culpas en la maleta. Es el cabeza de
turco de una decisión que no repara en gastos. No cabe otro análisis. Mejor echar
a uno que a veinticinco, repiten muchos dirigentes. En este capítulo, los
jugadores se libran. En otros también les toca la china.
El último ejemplo lo tenemos en Osasuna. La directiva, o mejor dicho, su
presidente, Miguel Archanco, no aguantaban más a José Luis Mendilibar, al que en su momento contrató Pachi Izco. La
coartada, tres partidos tres derrotas. Destituido. El primero del curso que
acaba de iniciarse. A Mendilibar le renovaron este verano, al parecer contra
viento y marea y pese a las numerosas voces discordantes. Se ha visto que fue
una medida contraproducente. El equipo rojillo no funciona, se le saltan los
costurones y era ya carne de descenso. Urgía la medida, aducen en el seno del
club.
Cada vez más discutido, el técnico vasco ha cumplido dos temporadas y dos
pellizcos antes de hacer el equipaje para abandonar Pamplona. Llegó a Navarra para
suceder al entonces cuestionado José Antonio Camacho y logró la salvación sobre
la campana. Su fuerte carácter le granjeó simpatías en un club donde se valora
el sudor, la valentía y el esfuerzo
sobre el terreno de juego. Una seña de identidad que no siempre alcanza para
obtener buenos resultados.
Su mejor temporada fue la siguiente, cuando luchó incluso por ocupar
posiciones europeas. El eje Andrés Fernández-Puñal-Raúl García mantuvo esa
esperanza hasta la última jornada y alegró las noches a la afición rojilla.
Pero en la campaña 2012-13 volvió el sufrimiento, la agonía, los resultados
mediocres, el juego insípido, la lucha por la permanencia. Hasta el final hubo
padecimiento. Mendilibar perdió adeptos dentro y fuera. La crisis no se ha
detenido y el precio estaba claro.
Osasuna ha sido derrotado sucesivamente por Granada (1-2), Athletic (2-0)
y Villarreal (0-3). Suficiente para despedir al preparador vizcaíno. El primer
club de Primera en relevar al entrenador durante la temporada 2013-14. “Sentí
vergüenza”, ha dicho el presidente Archanco. Si él lo dice.
¿Cuál será el próximo?

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