“Si Del Bosque llama a Diego Costa, él estaría contento”, asegura el
capitán atlético Gabi respecto al debate que ha generado la posibilidad de que
el brasileño pueda formar parte de La Roja de manera inminente. La pelota ha caído
en el tejado del seleccionador, que se muestra prudente, cauto y reservado,
como en él es característico. Del Bosque no da puntada sin hilo. Piensa, medita,
calcula, ve los pros y los contras. Y actúa en consecuencia.
El ariete, que ha consumado un gran arranque de Liga, y lidera la
clasificación de máximo goleador empatado con Leo Messi, juró la constitución
española el pasado mes de julio adquiriendo la doble nacionalidad. Su llamada con
España puede producirse, ya que hasta ahora el brasileño no ha disputado ningún
partido oficial con Brasil, aunque sí dos amistosos ante Italia y Rusia, por lo
que según el reglamento de la FIFA no hay inconveniente. Aún así, la Federación
ha consultado al máximo organismo para salir de dudas.
Diego Costa es un jugador especial, diferente, dos delanteros en uno:
Falcao dentro del área y Costa fuera, como lo define José Sámano en El País. De
acuerdo. Aquí queda su descripción: “Ante Diego López resolvió con la
naturalidad propia de quien se siente iluminado. Es mucho más que un
pendenciero: potente, incordión, con una armadura privilegiada para acolchar la
pelota y dar un respiro a su equipo. Y, de repente, tan preciso ante el gol que
lleva los mismos que Messi. Le han tomado la matrícula y a su alrededor saltan
chispas. Ahora también es víctima de su matonismo y se lleva las suyas. Con
todo, un jugadorazo”.
Tal vez exagere, quién sabe, pero el caso es que este futbolista vive un
momento único en su carrera, que ojalá se prolongue. Por el bien de su equipo,
el Atlético, y para beneficio de los que disfrutan con sus aportaciones sobre el
terreno de juego. Pero lo que aumentan las dudas tienen que ver con su
comportamiento, un comportamiento que requiere un control exhaustivo y
permanente. Costa juega al límite en todos los sentidos. Cada partido lo
convierte en un asunto personal. Él contra el resto. Baste el ejemplo más
cercano: el Real Madrid-Atletico del pasado sábado. Salió con el motor
revolucionado y marcó a los diez minutos. Luego se las tuvo tiesas con Sergio
Ramos, con Arbeloa, con Diego López, con Pepe, con el árbitro, Mateu Lahoz... Es decir, un duelo
tras otro, un sparring tras otro, una afrenta tras otra.
Así es él, un hombre de carácter y pasión, que combina las excelencias futbolísticas
con un estilo combativo infinito. Nunca deja indiferente, claro. Puestas las
cartas sobre la mesa, la convocatoria por España resolvería un interrogante,
pero abriría otros más delicados. Y es que la presencia de Diego Costa cerraría
el paso a alguno de los otros delanteros centros habituales de Del Bosque:
Torres, Soldado, Negredo, Llorente, Villa. Alguno de ellos vería peligrar su
presencia en el Mundial. Una pena. También está el acoplamiento. ¿Cómo encajaría
en un grupo homogéneo, bien avenido, poco dado a las disputas? ¿Se limitaría
Costa a pelear en el campo? Un enigma. Y en lo meramente táctico, ¿se adaptaría
a un sistema tan de juego en corto como el que practica España? Otro dilema. En
fin, que decida Vicente del Bosque.

No hay comentarios:
Publicar un comentario